La influenza o gripe es una enfermedad causada por un virus, que se caracteriza por presentarse como una Infección Respiratoria Aguda altamente transmisible que puede afectar a personas de todas las edades, pero puede revestir particular gravedad en los niños menores de 5 años y en adultos de 65 años y más.
Existen tres serotipos: A, B y C. Solo los serotipos A y B afectan significativamente al hombre y, clásicamente, la influenza causada por el serotipo B suele ser más leve. Es un virus que produce enfermedad fundamentalmente respiratoria, con mayor riesgo de hospitalización, complicación y muerte en ciertos grupos considerados de alto riesgo.
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran: la neumonía viral y/o bacteriana, más frecuente en menores de 5 años y en pacientes con enfermedades crónicas
En niños también puede producir otras complicaciones como bronquitis, bronquiolitis, croup y otitis media.
La forma de presentación de la influenza es difícil de diferenciar de los cuadros respiratorios producidos por otros virus

EPIDEMIAS DE INFLUENZA- VIRUS A
La gran variabilidad genética del virus de influenza, es responsable de que la infección en el humano no le confiera inmunidad permanente y, por esta razón, pueden ocurrir epidemias o pandemias periódicas.
Los virus de influenza A puede originar nuevos virus que se transmitan fácilmente entre los humanos y que por lo tanto sean capaces de producir pandemias. Este fenómeno ocurre sólo con el virus de influenza A.
Las epidemias de influenza aparecen comúnmente en los meses de otoño- invierno con predominio de lugares donde el clima es frío y seco, lo que permite que el virus permanezca por más tiempo en el ambiente. En Argentina, el período de mayor circulación del virus de influenza estacional se extiende desde la semana epidemiológica 21 (fines del mes de mayo) hasta la semana epidemiológica 30 (fines del mes de julio).
La influenza causa significativa morbi-mortalidad en todo el mundo cada año: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima una incidencia mundial anual de 500 millones de personas (10% de la población total), 3 a 5 millones de casos de enfermedad severa, y entre 300.000 a 500.000 muertes.
Se ha observado que cada varias décadas se presentan cambios mayores en los virus de la influenza, dando lugar a pandemias que se propagan rápidamente por todo el mundo. En épocas epidémicas la tasa de incidencia en población general puede llegar hasta el 20%.
Este virus pandémico comenzó a circular en la Argentina en abril del 2009. Durante ese año generó en nuestro país cerca de 10.000 casos confirmados y más de 600 defunciones. Los síntomas de la gripe pandémica fueron semejantes a los de una gripe común pero, en forma similar a lo ocurrido en otras pandemias, afectó en mayor medida (1/3 de los casos) a poblaciones que habitualmente no presentaban riesgo de complicaciones por Influenza.
La influenza o gripe es de distribución universal y afecta a la población de todos los países del mundo.
Las tasas de infección son más altas entre los niños, y los riesgos de complicaciones, hospitalizaciones y muertes por la gripe son más altas entre las personas mayores de 65 años y mayores, niños pequeños y personas de cualquier edad que padecen afecciones médicas que las ponen en mayor riesgo de complicaciones de influenza y embarazadas.

FORMAS DE TRANSMISIÓN
La transmisión de la influenza o gripe se produce por vía aérea en la mayor parte de los casos, aunque también puede transmitirse por contacto con superficies contaminadas con secreciones respiratorias de individuos enfermos.
Las personas enfermas, al toser, hablar o estornudar, eliminan el virus junto con las secreciones respiratorias. Esas partículas generalmente son grandes no permanecen suspendidas en el aire y generalmente no viajan más allá de un metro. El virus puede persistir horas en un ambiente frío y con poca humedad, por estas características, la transmisión predomina en ambientes cerrados en los que hay gran cantidad de personas aglomeradas y con contacto cercano
A diferencia del virus estacional que infecta del 5 al 20% de la población, el pandémico puede afectar a más del 50% de la misma ocasionando mayor mortalidad y severos trastornos en el sistema de salud.
La influenza es altamente contagiosa. Los niños en edad escolar suelen ser los principales responsables de la diseminación: la tasa de ataque en niños puede ir desde el 10% al 40%, mientras que en los adultos es de hasta el 15%.
La supervivencia del virus es de 24 a 48 horas en superficies no porosas, 8 a 12 horas en telas, tejidos y papel, y hasta 2 horas en las manos.
Los adultos eliminan el virus desde el día anterior al inicio de los síntomas y hasta 5-10 días después, mientras que los niños pequeños lo hacen desde varios días antes, y pueden persistir eliminando virus durante los 10 días o más posteriores al inicio del cuadro clínico. Por su parte, las personas gravemente inmunocomprometidas pueden propagar el virus durante semanas.

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