El cáncer de mama, como decía el mastólogo J.M. Spitalier, no distingue de razas, ni de edad, ni de sexo; desconoce ideologías; afecta a pobres y a ricos: es una enfermedad verdaderamente democrática. En los últimos años, el cáncer de mama se ha convertido en la principal causa de muerte en las mujeres de los países industrializados y se estima que mundialmente, se producen alrededor de 1.200.000 casos nuevos por año; lamentablemente la República Argentina tiene la segunda tasa de mortalidad en el continente (21,8 por 100.000). El cáncer de mama es una enfermedad difícilmente prevenible, es por eso que el diagnóstico temprano del cáncer de mama se relaciona con la supervivencia y la calidad de vida.
Se han identificado algunos factores de riesgo como la historia familiar, la exposición a estrógenos endógena (larga vida reproductiva, la edad del primer parto, la baja paridad) o la exposición de estrógenos exógena (terapia hormonal de reemplazo), el sobrepeso, la ingesta moderada de alcohol y el sedentarismo; pero dado que la modificación de estos factores y sus efectos, requiere de un largo proceso de décadas; los esfuerzos para lograr el control de la enfermedad en un periodo mas corto, deben centrarse en la detección precoz y la implementación de tratamientos pertinentes.

¿Se puede detectar el cáncer de mama en sus primeras etapas?
El objetivo de los exámenes de detección, como las mamografías, es detectar el cáncer de mama antes de que empiece a causar síntomas. Los tumores cancerosos del seno que se encuentran porque pueden ser palpados, tienden a ser más grandes, y tienen más probabilidades de haberse extendido más allá de la mama, en cambio, los que se encuentran durante los exámenes de rutina suelen ser pequeños y estar aún confinados al seno. El tamaño y la extensión del cáncer de la mama son factores importantes para establecer el pronóstico (expectativa) de una mujer que padezca de esta enfermedad. No hay duda de que las pruebas de detección temprana del cáncer de mama salvan miles de vidas cada año, y que muchas más pudieran salvarse si un número aún mayor de mujeres y sus doctores aprovecharan dichas pruebas

Recomendaciones de la Sociedad Americana Contra El Cáncer sobre la detección temprana del cáncer de mama
Las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse una mamografía de detección al año, y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud. En particular, la evidencia reciente confirma que las mamografías ofrecen un beneficio sustancial a las mujeres entre 40 y 49 años de edad, aun así las mamografías tienen sus limitaciones y pueden pasar por alto algunos cánceres
Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse a mamografías debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para suspender los mamografías que se hacen periódicamente. Mientras la mujer se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para recibir tratamiento, y debe continuar haciéndose una mamografía.
El riesgo de cáncer de mama es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo aumenta con la edad, por lo cual el autoexamen del seno es una opción para las mujeres después de cumplir 20 años de edad y deben reportar a su médico cualquier cambio en sus senos lo antes posible. Las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos por parte de un profesional de la salud, como parte del examen periódico de salud, al menos cada tres años, orientando siempre a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen de las mamas. A partir de los 40, las mujeres deben someterse a un examen mamario por parte de un profesional de la salud todos los años.
El examen clínico de los senos es un complemento de la mamografía y una oportunidad para la mujer y su médico de discutir asuntos, tales como cambios que haya detectado en sus senos, y los factores de riesgo que tenga la mujer que pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer cáncer. La investigación científica ha demostrado que el autoexamen de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno cuando se compara con el descubrimiento casual de una masa o bulto.
Se considera que el autoexamen es de utilidad para concientizar a las mujeres de que el cáncer de mama existe y para que cada mujer conozca el aspecto normal de sus senos y detecte con más facilidad cualquier signo o síntoma si se produce algún cambio, tal como el origen de una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea de leche materna. Si nota cualquier cambio, usted debe ver a su doctor lo antes posible para que le haga una evaluación. Recuerde que en la mayoría de las veces estos cambios que se producen en los senos NO constituyen un cáncer.
Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con mamografías debe comenzar a la edad de 30 años y continuar hasta que la mujer conserve un buen estado de salud. Pero debido a que la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la detección, esta debe ser una decisión surgida de la consulta con el especialista en patología mamaria. Las mujeres que tienen un alto riesgo (riesgo durante la vida mayor de 20 por ciento) deben someterse a una mamografía cada año, y de acuerdo a los resultados el médico decidirá si una resonancia magnética aportará mas datos. La prueba de detección de resonancia magnética anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante la vida sea menor al 15%.
Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:
Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2
Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hija) con una mutación del gen BRCA1 o BRCA2, pero no se han sometido ellas mismas a una prueba genética.
Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 20 al 25 por ciento o mayor, de acuerdo con las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar
Han sido sometidas a radioterapia en el área del tórax (pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.
Tienen síndromes capaces de desarrollar tumores benignos y/o malignos (Li-Fraumeni,Cowden)o tienen parientes de primer grado con uno de estos síndromes.
Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:
Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 15 al 20 por ciento, de acuerdo con las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar .
Tienen un antecedente personal de cáncer de seno, carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS), hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobulillar atípica (ALH).
Tienen senos extremadamente densos o irregularmente densos al examinarse en las mamografías.
La resonancia mamaria no esta contemplada dentro de las prestaciones de Plan Medico Obligatorio, y no esta considerado como un método de elección para el diagnostico del cáncer de esta localización, ni es un método de sustitución de la mamografía, ya que podría no detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.
No hay evidencia en ese momento sobre si una MRI será una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio. Las imágenes por resonancia magnética ofrecen un estudio más sensible que la mamografía, pero también generan un nivel mayor de resultados falsos positivos (son más propensas a detectar algo como cáncer que resulte no serlo). Esto resultaría en biopsias innecesarias y otras pruebas en muchas de estas mujeres, lo que puede causar mucha preocupación y ansiedad.

Estudios por imágenes utilizados para evaluar enfermedades de seno
Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a determinar si un área sospechosa pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento es eficaz.

Mamogramas (mamografía)
Una mamografía es una radiografía del seno.
Por lo general, en los mamogramas de detección se toman dos radiografías tomadas de ángulos diferentes de cada seno. Los equipo modernos utilizan niveles muy bajos de radiación.
La mamografía de detección se usa para encontrar enfermedades de los senos en mujeres que no tienen síntomas, es decir, que aparentemente no tienen problemas en los senos. La mamografía diagnóstica, es aquella que se indica para diagnosticar alguna enfermedad del seno, en mujeres que presentan síntomas en sus senos (como una protuberancia o secreción del pezón) o resultados anormales en un mamograma de detección.
Una mamografía de diagnóstico incluye más imágenes del área que causa preocupación. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas o de detección con magnificación para facilitar la evaluación de un área pequeña de tejido anormal del seno.
Una mamografía de diagnóstico puede mostrar:
Que la anomalía no es motivo de ninguna preocupación. En estos casos, la mujer puede usualmente volver a hacerse mamogramas rutinarios cada año.
Que una lesión (área de tejido anormal) tiene una alta probabilidad de ser benigna (no cancerosa). En estos casos, es común pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para su próximo mamograma, generalmente en 4 a 6 meses.
Que la lesión es motivo de más sospecha y que es necesario realizar una biopsia para determinar si es cancerosa.
Aun cuando los mamogramas no muestren un tumor, pero si usted o su doctor pueden palpar una protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia para asegurarse de que no se trate de cáncer. Una excepción a esto sería si un examen de ecografía encuentra que la protuberancia es un simple quiste (un saco lleno de líquido) que es poco probable que sea canceroso.
Mamografía digital: es similar a la mamografía convencional en cuanto a que se usan rayos X para producir una imagen del seno. La diferencia radica en la forma en que la imagen es grabada, analizada por el médico y almacenada en una computadora.

Limitaciones de las mamografías
Una mamografía no puede demostrar que un área anormal es cáncer. Para confirmar si hay presencia de cáncer, se debe extraer una cantidad pequeña de tejido y examinarse con un microscopio. Este procedimiento, se llama biopsia
Si tiene una masa en el seno, debe someterse a revisión por su médico y considerar someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta resultados normales. En mujeres jóvenes, las mamografías no son tan eficaces, generalmente porque sus senos son densos, lo que puede ocultar un tumor. Esto también puede ser cierto para mujeres embarazadas y para las que están dando de lactar. Debido a que los mamografías usualmente no se hacen en mujeres embarazadas y la mayoría de los cánceres de seno ocurren en mujeres de edad avanzada, esto usualmente no representa un gran problema. Sin embargo, esto puede ser un problema para las mujeres jóvenes que tienen un alto riesgo de cáncer de seno (debido a mutaciones genéticas, fuerte antecedente familiar de cáncer de seno u otros factores) ya que a menudo desarrollan este cáncer a una temprana edad. Por esta razón, la Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda en estos casos, las ecografías y las imágenes por resonancia.

Qué debe esperar cuando vaya a hacerse una mamografía
Para someterse a un mamograma usted deberá desviste de la cintura hacia arriba.
Para obtener una imagen de mamograma de alta calidad es necesario comprimir ligeramente el seno. Un técnico coloca el seno en la placa inferior de la máquina del mamógrafo. Esta placa está hecha de metal y tiene una gaveta que contiene la película de la radiografía o la cámara para producir una imagen digital. Se baja la placa superior, que está hecha de plástico, para comprimir el seno por unos cuantos segundos mientras el técnico toma una imagen.
El procedimiento completo toma alrededor de 20 minutos. La compresión del seno propiamente dicha sólo dura unos segundos.
Usted experimentará ciertas molestias durante la compresión del seno, pero no debe sentir dolor. Trate de NO programar una mamografía para cuando sea más probable que sus senos estén sensibles, como justo antes o durante el periodo menstrual.
El hecho que se le pida regresar al consultorio médico para realizar más pruebas no significa que usted tenga cáncer. De hecho, el cáncer de seno se descubre en menos del 10% de las mujeres que regresan para hacerse más pruebas. Con bastante frecuencia, se le pide a las mujeres que regresen al consultorio médico, y esto usualmente significa que se necesita tomar una imagen adicional o hacer una ecografía para observar con más claridad un área. Esto es más común cuando no existe un mamograma previo que observar y en mamografías realizados en mujeres que no han pasado por la menopausia. Puede que sea un poco menos común en el caso de mamografías digitales.
Sólo de dos a cuatro de cada 1,000 mamografías conduce a un diagnóstico de cáncer.

Ecografía del seno
La ecografía, también conocida como sonografía o ultrasonido, utiliza ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento en la piel que se llama transductor (primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse con mamografía, ya que está disponible ampliamente. La ecografía ayuda a distinguir entre los quistes (sacos llenos de líquido) y las masas sólidas, y algunas veces puede ayudar a indicar la diferencia entre los tumores benignos y los cancerosos,
La ecografía puede ser más útil en las mujeres con senos muy densos. Actualmente los estudios clínicos están evaluando los beneficios y los riesgos de añadir la ecografía del seno a los mamogramas de detección en las mujeres que tienen senos densos y un riesgo mayor de cáncer de seno.

Ductograma
Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para determinar la causa de la secreción del pezón. Se inyecta una pequeña cantidad de medio de contraste, que delinea la forma del conducto en una imagen de radiografía y muestra si hay una masa en el interior del conducto.

Biopsia
Durante una biopsia, el médico remueve una muestra del área sospechosa para examinarla con un microscopio. Una biopsia se realiza cuando se encuentra en mamogramas, pruebas por imágenes o examen físico, un cambio (o anomalía) en un seno que pudiera ser cáncer. La biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer. Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la biopsia por aspiración con aguja fina, la biopsia por punción con aguja gruesa y la biopsia quirúrgica. La elección de cuál se vaya a utilizar depende de su situación específica.

Métodos clínicos utilizados para evaluar enfermedades de seno
Tomar de conciencia de sus senos por medio del autoexamen
A partir de los 20 años de edad, las mujeres deben informarse sobre los beneficios y limitaciones del autoexamen de los senos. La mujer debe conocer el aspecto natural de sus senos, mediante la observación y la palpación, y notificar a su médico cualquier cambio nuevo relacionado con sus senos tan pronto sea encontrado.
Encontrar un cambio en los senos no significa necesariamente que se trate de cáncer.
Una mujer puede notar cambios en sus senos cuando es consciente del aspecto normal de sus senos y cuando palpa sus senos en busca de cualquier cambio (toma de conciencia de los senos) o cuando usa un método paso a paso para examinar sus senos siguiendo una sistemática al controlarse.
El mejor momento para que la mujer examine sus senos es cuando éstos no están sensibles ni inflamados.

Cómo examinar sus senos
Acuéstese y coloque el brazo derecho detrás de la cabeza. El examen se realiza mientras está acostada y no de pie. Esto se debe a que cuando se está acostada el tejido del seno se extiende uniformemente sobre la pared torácica, haciendo que el tejido esté lo más delgado posible. Esto permite que se pueda palpar todo el tejido del seno con mucha más facilidad.
Utilice las yemas de los tres dedos del medio de la mano izquierda para palpar cualquier masa, bulto o protuberancia en el seno derecho. Con las yemas de los dedos, emplee movimientos circulares contiguos del tamaño de una moneda de diez centavos para palpar el tejido del seno.
Use tres niveles de presión diferentes para palpar toda el área del tejido del seno. La presión leve es necesaria para palpar el tejido que está más cercano a la piel, mientras que la presión moderada servirá para palpar un poco más profundo. Es normal sentir un reborde firme en la curva inferior de cada seno, pero usted debe informar a su médico si siente algo fuera de lo ordinario. Si no está segura de la presión que debe hacer, hable con su médico o enfermera. Emplee cada nivel de presión para palpar el tejido del seno antes de pasar a la próxima área.
Mueva las yemas de sus dedos en un patrón de arriba hacia abajo, comenzando con una línea derecha imaginaria dibujada en el lado de su costado que vaya desde la axila y se mueva por todo el seno hasta el medio del esternón. Asegúrese de examinar toda el área del seno yendo hacia abajo hasta donde usted siente sólo las costillas y hacia arriba hasta llegar al cuello o a la clavícula.
Existe cierta evidencia que sugiere que el patrón de arriba y abajo (algunas veces llamado patrón vertical) es el patrón más efectivo para cubrir toda el área del seno sin dejar de examinar ningún tejido del seno.
Repita el examen con el seno izquierdo, colocando su brazo izquierdo detrás de su cabeza y empleando las yemas de los dedos de la mano derecha para realizar el examen.
Mientras esté de pie frente a un espejo, con sus manos presionando hacia abajo firmemente sus caderas, observe sus senos para detectar cualquier cambio en tamaño, forma, contorno, formación de hoyuelos, o enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, (cuando se hace presión hacia abajo a las caderas, los músculos de la pared torácica se contraen y esto hace que sobresalga cualquier cambio en los senos).
Examine cada axila mientras esté sentada o parada y con su brazo ligeramente levantado para que usted pueda palpar esa área con facilidad. Si levanta el brazo completamente, el tejido estará rígido en esa área, lo que hará más difícil examinarla.

Cómo se diagnostica el cáncer de seno
Algunas veces el cáncer de seno se encuentra después de que aparecen síntomas, pero muchas mujeres con cáncer de seno en etapa inicial no presentan síntomas. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de detección recomendadas antes de que surja cualquier síntoma. Si se encuentra algo sospechoso durante el examen de detección o si usted tiene cualquiera de los síntomas de cáncer de seno que se describen más adelante, debe consultar a especialista en patología mamaria, y su médico procederá en primera instancia a corroborar sus sospechas, mediante un examen mamario tal como se realizan en los exámenes periódicos de salud.
Para este examen medico, usted deberá desviste de la cintura hacia arriba. El médico primero observará los senos tratando de detectar si hay anomalías en su tamaño o forma, o cambios en la piel de los senos o de los pezones. Luego, usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente sus senos.
Se le dará atención especial a la forma y textura de los senos, localización de cualquier protuberancia, y si tal protuberancia está adherida a la piel o a tejidos más profundos. También se examinará el área debajo de los dos brazos.
Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de seno, probablemente se realizarán más pruebas. Éstas pudieran incluir estudios por imágenes, análisis de muestras de secreción del pezón, o realizar biopsias de las áreas sospechosas para averiguar si la enfermedad está presente. Si se encuentra cáncer, se realizarán otras pruebas para determinar la etapa (extensión) del cáncer.

Señales y síntomas
El uso generalizado de las mamografías de detección, ha aumentado la cantidad de tumores cancerosos de la mama detectados antes de que causen algún síntoma. Aun así, algunos cánceres de seno no se detectan mediante mamogramas, porque aun en condiciones ideales las mamografías no detectan todos los cánceres de seno.
El síntoma más común del cáncer de seno es una nueva masa o protuberancia. Una masa no dolorosa, dura y con bordes irregulares tiene más probabilidades de ser cáncer, aunque los tumores cancerosos del seno pueden ser sensibles a la palpación, blandos y de forma redondeada. Incluso pueden causar dolor. Por este motivo, es importante que cualquier masa o protuberancia nueva en el seno sea examinada por un médico con experiencia de las enfermedades del seno.
Otras posibles señales de cáncer de seno incluyen los siguientes:
Inflamación de parte o de todo el seno (aunque no se sienta una protuberancia definida).
Irritación o hendiduras en la piel.
Dolor en el seno o en el pezón.
Retracción (contracción) de los pezones.
Enrojecimiento, descamación o engrosamiento de la piel del seno o del pezón.
Secreción del pezón que no sea leche materna.
Algunas veces un cáncer de seno se puede propagar a los ganglios linfáticos de las axilas o alrededor de la clavícula y causar una protuberancia o inflamación ahí, aun antes de que el tumor original en el tejido del seno tenga el tamaño suficiente para poderse palpar.American Cancer Society.

Condición de los receptores de estrógeno y de progesterona
Las células normales y algunas células cancerosas del seno tienen receptores que se unen al estrógeno y a la progesterona. Estas dos hormonas a menudo estimulan el crecimiento de las células cancerosas del seno.
Un paso importante en la evaluación de un cáncer de seno es analizar una parte del cáncer extirpado durante la biopsia (o cirugía) para ver si tiene receptores de estrógeno y progesterona. Las células cancerosas pueden contener uno o ambos receptores. Los cánceres de seno que contienen receptores de estrógeno son referidos a menudo como cánceres ER positivo(o ER+) mientras que aquéllos con receptores de progesterona se les denominan cánceres PR positivo(o PR+). Si cualquiera de estos tipos de receptores está presente, se dice que el cáncer es receptor hormonal positivo.
Las mujeres que padecen cánceres con receptor hormonal positivo tienen más probabilidades de responder a la terapia hormonal que las mujeres que no tienen estos receptores.
A todos los cánceres de seno, se les debe realizar estas pruebas de receptores hormonales ya sea en la muestra de la biopsia o al momento de extraerlos mediante la cirugía. Alrededor de dos de cada tres cánceres de seno tienen al menos uno de estos receptores. Este porcentaje es mayor en las mujeres de más edad que en las mujeres más jóvenes.

Condición de HER2/neu
Aproximadamente uno de cada cinco cánceres de seno contiene una cantidad muy elevada de una proteína promotora del crecimiento llamada HER2/neu. El gen HER2/neu instruye a las células a producir esta proteína. A los tumores con niveles aumentados de HER2/neu se les conoce como positivos para HER2.
En las mujeres con cánceres de seno HER2 positivo, hay demasiadas copias del gen HER2/neu, lo que resulta en mayores cantidades de proteína HER2/neu de lo normal. Estos cánceres tienden a ser más agresivos.
Se deben hacer las pruebas de HER2/neu a todos los cánceres de seno recién diagnosticados, ya que los cánceres HER2 positivo tienen una probabilidad mucho mayor de beneficiarse del tratamiento con medicamentos dirigidos a la proteína HER2/neu

Tratamientos
La cirugía ha experimentado una regresión evidente. Hasta hace pocos años se debía justificar un tratamiento conservador; ahora, se debe justificar una cirugía mamaria resectiva mayor o mastectomía. El último avance ha sido la sistematización del estudio del ganglio centinela. Hoy, debes justifica también una linfadenectomía axilar.
La radioterapia en el cáncer de mama es cada vez más precisa y mejor tolerada y, en los próximos años, la adaptación de nuevas tecnologías, va a permitir menores dosis de radiación en el mínimo espacio de tiempo, lo cual va a redundar en una mayor calidad de vida para las pacientes.
Los tratamientos sistémicos son cada vez menos tóxicos y más específicos.
En el campo de la hormonoterapia, el tamoxifeno, y los inhibidores de la aromatasa son medicamentos que han demostrado una enorme eficacia en el tratamiento y en la prevención.
La quimioterapia, utiliza ya en la clínica diaria anticuerpos monoclonales contra algunos tipos de tumores sensibles a ellos y están en avanzado estado de investigación nuevas terapéuticas que irán sustituyendo paulatinamente a los citostáticos tradicionales.
La investigación está evolucionando con firme decisión. Cada vez se conocen mejor los aspectos genéticos de la enfermedad; el substrato molecular en el que comienzan las alteraciones que van a conducir al desarrollo y establecimiento de la misma.
La supervivencia de las pacientes a quienes se les diagnostica la enfermedad en estadios tempranos (I y II) es del 89% en cinco años, mientras que la supervivencia
de las mujeres con diagnósticos tardíos (III y IV) es del 35%.

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