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“Quien dispone de un para qué vivir, es capaz de soportar casi cualquier cómo, por eso a pesar de los problemas que podamos tener, toda la vida vale la pena de ser vivida, aún frente a aquello con lo que uno se encuentra sin haberlo elegido”. Nietzsche.

Las adicciones presentan nuevos retos al inicio del nuevo milenio, y la sociedad deberá aprender a entender este fenómeno.
Según el concepto de la Organización Mundial de la Salud, DROGA es toda la sustancia que absorbida por un organismo vivo, puede modificar una o varias de sus funciones y DEPENDENCIA a las drogas es: “Un estado que surge de la administración repetida de una droga, en forma periódica o continua”

La adicción no es sólo “mucho consumo de drogas, alcohol y cigarrillo”; hay pruebas abrumadoras de que las drogas, incluida la nicotina, no sólo interfieren con el funcionamiento cerebral, sino que en algún momento, ocurren cambios en el sistema nervioso central que pueden convertir el abuso de drogas en adicción : la conducta se vuelve obsesiva y compulsiva, y solo se piensa en como conseguir la sustancia.

Se ha transformado entonces en una enfermedad crónica y recurrente.

Los dependientes sufren de “ansias” por consumir, no siendo capaces de controlar la compulsión de su conducta a pesar de quererlo; es así que muchos de ellos, necesitarán de un tratamiento para superar este comportamiento. Entender la naturaleza de esta conducta, y sus características particulares, es esencial para iniciar el camino del cambio, y para la toma de conciencia social de la necesidad de dicho cambio.

La adicción es una enfermedad, no privativa de ningún grupo social, y más allá de los dichos populares, es una enfermedad que afecta a la parte física, porque destruye lentamente el organismo; mental porque nada importa más que la sustancia a consumir, y espiritual porque el adicto se transforma es otra persona: una que ha perdido los valores.

Nuestro país y el mundo, enfrentan problemas endémicos: el abuso de bebidas alcohólicas, el tabaquismo, y un acelerado crecimiento del consumo de drogas nuevas y duras, ha concluido en el consecuente incremento de problemas sociales y de salud. Los adolescentes copian los modelos adultos, los menores se ven asociados con el uso de inhalantes , la aceptación social de la marihuana y a un consumo cada vez mayor de cocaína entre la población joven, se agrega ahora el uso de PACO en los sectores mas desprotegidos de la población.

Pero somos seres bio-psico-sociales, y nuestra salud y nuestra enfermedad influyen en la del otro, lo que obliga a no perder de vista que esta patología afecta al adicto y, pero también a todo su entorno familial y social.
Por lo que el tratamiento debe incluir al entorno o estará condenado al fracaso.

La relación entre el uso de drogas y la conducta sexual de riesgo, la conducta delictiva, su asociación con los accidentes y con diferentes formas de violencia incluyendo la violencia intrafamiliar y el auto flagelo, replantea una revisión de los principales determinantes macrosociales del problema (globalización, desarrollo económico y desigualdades sociales, migración, cambios en los roles de genero y composición familiar). Pero mientras se evidencia el impacto que produce la escalada que produce hacia el futuro este conjunto de enfermedades y las que producirá sobre la seguridad social; debe plantearse el impacto actual existente y las acciones multidisciplinaria para poder afrontarlas.

Las adicciones se erigen hoy como una de las grandes tragedias de la humanidad, y estimaciones conservadoras plantean que la expectativa mundial de por vida para padecer un abuso o dependencia de estas substancias llega al 15% de la actual población mundial. Pero si sumamos a dicha cifra las desgracias vinculadas al consumo irresponsable de dichos tóxicos en sujetos supuestamente sanos, la proporción de personas directamente afectadas por el mal uso, abuso o dependencia de las drogas alcanzará a la sexta parte de la población mundial, algo más de mil millones de personas.

La significación humana de esta catástrofe sería subvalorada si no se registraran a los que la sufren en forma indirecta, en el rol de cónyuges, padres, hijos, hermanos, amigos y hasta desconocidos, víctimas de las consecuencias de los actos de personas bajo el efecto de lo que consumen. Con ellos el espectro de potencialidades nocivas superará–de no ser efectivas las medidas promocionales, preventivas y rehabilitatorias que se tomen–la tercera parte de la humanidad en la presente generación.

La Obra Social del personal Hotelero y Gastronómico de la República Argentina (OSUTHGRA) trabaja día a día para brindar calidad a sus beneficiarios, mediante asistencia oportuna, eficaz y segura en condiciones materiales y éticas adecuadas tratando de transformar, esta tragedia en un triunfo personal. Nuestras políticas incluyen el cambio de mirada a este flagelo, adoptando un compromiso con la enfermedad.

En relación a la problemática de las toxicomanías y alcoholismo esta Obra Social dispone de una oficina que brinda contacto personalizado y asesoramiento al beneficiario que padece de esta patología ó a su familia, mediante un equipo de profesionales (psiquiatras, psicólogos, terapeutas en adicciones, asistentes sociales) y administrativos especializados, que en forma interdisciplinaria cumplan el rol de despertador de las potencialidades de cada persona.

La OSUTHGRA, esta comprometida “quien no forma parte de la solución, forma parte del problema”.

INSTRUCTIVO Y FORMULARIOS 2016

Instructivo Solicitud Cobertura 2016

Formulario de Consentimiento Informado

Formulario Resumen de Historia Clinica

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